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- LOS RECOLECTORES -


-1-


En el puente de mando de la gigantesca nave de carga, la actividad es frenética.

-Ya tenemos las primeras lecturas y valores relativos del próximo cuadrante, Capitán. ¡Son sorprendentes!

-Explíquese, Comandante.

-Los resultados manifiestan una extraña alteración en los coeficientes de biomasa del Planeta Productor J-385, con respecto a los datos a esperar. Aún estamos demasiado lejos para determinar la causa.

-Disponga las coordenadas del planeta J-385 en el rumbo de la nave y prepare el salto a velocidad máxima de transporte. Active también los sensores de rastreo para largo alcance e infórmeme cuando disponga de más datos -después de mandar a la tripulación, hizo lo mismo con las máquinas-. Ordenador central de información...

-A su disposición, Capitán.

-Exposición de los datos almacenados en tu memoria del planeta J-385 y representación en espaciograma.

[]ACCEDIENDO... Planeta J-385
>Objetivo: Productor de materia orgánica, para el consumo por degradación.
>Datos: Es el tercer mundo con respecto a su sol, de los nueve que existen en este cuadrante. Tamaño y temperatura lo hacen apto para el desarrollo de la vida. Presenta dos movimientos. Uno de rotación y otro de traslación alrededor de su sol que equivale en el tiempo a 365 ciclos rotatorios.
>La forma de vida dominante son unos gigantescos reptiles, idóneos para recoger y extraer la energía almacenada en los enlaces entre sus átomos de carbono.
>De ciclo vital extremadamente más corto que en nuestro Mundo Origen, lo que provoca mayores tasas de mortalidad y reproducción.
>Última cosecha: Hace exactamente 500 parcecs, que equivalen a sesenta millones de ciclos traslacionales del citado planeta.
FIN DEL INFORME []


-2-


-Capitán. Los escáners muestran que el índice de biomasa total es superior de lo esperado. Sin embargo, la forma de vida dominante ha variado, probablemente debido a los cambios climáticos que demuestran los termográficos. Ha sido reemplazada por una especie bípeda de mayor coeficiente intelectual aunque de menor tamaño que los reptiles de anteriores recolecciones.

-Inaudito -acertó a decir el dirigente de la nave.

-La nueva especie se debe probablemente a cruces antinaturales seguidos de un proceso evolutivo alternativo, favorecido por el gran potencial de mutación que existe en este mundo. Químicamente, su principal elemento constitutivo continua siendo el carbono; en lugar de variar a un sustitutivo como el silicio, fenómeno que sucede en otros planetas productores. La especie bípeda es apta para recolectar y consumir.

-No hemos realizado entonces el viaje en vano -respondió pragmático el Capitán, mientras se acariciaba la crin posterior.

-Pero aún falta lo más extraordinario. En los monitores se observa una cultura propia, conciencia social y la posesión de tecnología primitiva que aplican a sistemas defensivos y viajes espaciales de corto recorrido. Reúnen las características para entrar en contacto con otros seres intelectivos.

-Este hallazgo puede obligarnos a cambiar el curso de acción en este cuadrante. Primer Práctico, póngame en contacto con el Almirante de la Flota Recolectora.

Tras un breve flujo de información con la nave insignia de aquella expedición.

-Presten atención todos. He hablado con el Almirante y nos ordena continuar con la recolección.

-Pero... Capitán, son seres inteligentes, no podemos eliminarlos.

-En otras circunstancias serían un grato hallazgo, pero nuestro pueblo necesita nutrirse. Ni en nuestro yermo Mundo Origen, ni en otro enclave de nuestra galaxia existe otra forma de alimentarse que pueda suponer el fin de la recolección. Ya lo sabe, es simplemente una cuestión de supervivencia. No hay lugar para pensamientos elevados, ante carencias primarias. Comandante, no se deje disuadir por una «sensación paradójica» que afecte su sentido común; contrarreste sus efectos, ha sido entrenado para ello. Piense que una sensación no puede anteponerse a una necesidad primordial.

Los Recolectores, aunque su verdadero nombre es Zaferodos, estaban en la cima del desarrollo, situación en que se enmascaran con eufemismos y términos difusos los aspectos más desagradables y violentos, para no contrariar la elevada imagen que cada cultura siempre tiene de sí misma. En ese cometido habían erradicado de su vocabulario palabras como asesinar o... remordimientos.

Y se activaron las unidades de propulsión que desplazaban los enormes contenedores, vacíos por poco tiempo. Hoy una civilización desaparecería.


Claudio Landete Anaya
Mataró, España (año 1994)




- ROMANCE EN TIEMPO DISCONTINUO -

Una vez recogida la mesa, la Sra. Staton se marchó a la cocina con
lágrimas en los ojos y un lamento en el alma. Últimamente siempre lloraba. El ambiente en el hogar era de profundo disgusto desde hacía meses y el desencuentro crecía. Por ello, el Sr. Staton decidió, una vez más, entablar un diálogo constructivo, una salida a la triste situación.

-Hablemos, hijo. No podemos soportar una situación así, sin decirnos una palabra. Tu madre está destrozada.

-No tenemos nada que hablar. Ya he tomado la decisión. Prepararé la maleta y me iré a vivir con quien me quiere sin reservas ni condición alguna -dijo el joven.

-¿Es que no lo entiendes, Vincent? ¿Cuantas veces tendré que repetirlo? Ella, tu novia, ha dado positivo en el Test de reminiscencias. No os podéis casar. La Iglesia no consentirá en oficiar ese matrimonio.

-Llámala por su nombre: Elisabeth. ¿O es que también le vas a negar la condición de persona?

-No me respondas en ese tono. Sólo quiero hacerte entender que lo que ella siente puede ser muchas cosas, pero no amor... nunca amor... por lo menos hacia ti. Asúmelo, es una discontinua.

-¿Y por qué es eso tan malo? Esta sociedad es patética con tanto prejuicio.

-Vincent, escucha, nada nos alegraría más que saber que has dado con una muchacha que te quiere. Nunca nos opondríamos a un romance. Somos tus padres, por Díos bendito, sólo pensamos en tu felicidad. Nada que objetar, por ejemplo, si después de casaros se manifestase esa disfunción de la mente, como cualquier otra enfermedad sobrevenida. Y tú deber en ese caso sería cuidarla en la adversidad. Pero que Elisabeth entre en la familia, que le des el apellido Staton, sabiendo que ella, bueno... en fin... a día de hoy está contigo porque le eres útil para completar una representación mental y nada más que por eso, es muy duro de digerir para tus padres.

-Me ofendes y la insultas. Yo soy el amor de su vida. ¿Es tan difícil de asumir? Sólo veo recelo y desprecio porque no es de la misma clase social.

-Falso. No es amor, es otra cosa. Y tú bien lo sabes.

-¿Qué es lo que sé?

-Según las palabras de Marcus, el médico de la familia que ha revisado el test, tú eres un «epifenómeno» para ella. Tu papel en la mente y en el corazón de Elisabeth es el de un acontecimiento accesorio dentro de otro principal. ¿Crees que decirte esto no me rompe el alma, hijo?

El joven apretó los puños y se mordió la lengua. El Sr. Staton percibió un leve destello de aceptación. No podía ceder. El progenitor siguió con la conversación.

Los discontinuos fijan en su memoria algún evento principal para repetirlo una y otra vez, en un ciclo sin fin. Básicamente es recrear una sensación: un qué. Y las circunstancias: dónde, cómo o quién son accesorias, pero útiles porque permiten afianzar la reminiscencia del evento. Tu presencia sólo sirve para que no se corten los lazos asociativos en su universo interior. Los discontinuos no son normales, no aíslan la emoción ni de su contexto ni de su soporte afectivo. El Test de reminiscencias demuestra que con el transcurso de los años no se debilitan ni se aíslan sus recuerdos. Es como una suerte de obsesión, una mirada perpetua a un hecho del pasado, pero de una intensidad inusual. No te conviene, Vincent. Admítelo.

-Con la convivencia –reconoció el joven sus intenciones- sabré qué acontecimiento fue y miraré de vincularlo de alguna manera más a mí todavía, para que siempre desee estar a mi lado igual como yo anhelo vivir con Elisabeth toda la vida.

-No digas eso. ¿Cómo vas a iniciar una vida en común en esas condiciones? ¿Intentando ser un remedo de qué...? No sabes cuán profundo es el corazón de una mujer. No te resultará posible localizar un recuerdo de una vida ajena, un tesoro tan celosamente guardado pues en secreto es el motivo principal de su existencia, para explotarlo a tu favor. Sencillamente no podrás hacer que ella te corresponda. Admítelo: cubres una necesidad emocional... pero nunca será amor sincero. Y tú eres joven, con un porvenir abierto y con mucho valor para aportar en una relación, digamos... correspondida de veras. No es que quiera entrometerme en cómo tienes que trazar tu vida, es sólo que veo que te diriges a un abismo y no soy capaz de permanecer impasible, sin avisarte al menos.

Hubo un tiempo sin tantos silencios ni desencuentros en aquel hogar, pero parece tan lejano para Vincent y su padre. Tras un largo suspiro y una fugaz mirada esquiva, como buscando algún punto de apoyo alrededor, el porte del joven se avino un poco más con el tono conciliador de la conversación.

-He leído extenso acerca de los discontinuos. Que están desorientados en el tiempo. Que no se enriquecen ni aprenden en el mismo grado que nosotros de las experiencias posteriores al hecho trascendental que les provocó una emoción tan intensa. Los discontinuos viven más tiempo pendientes de reproducir intuitivamente las sensaciones de un pasado agradable que no en obtener nuevas experiencias de un presente o un futuro prometedor. Por eso les llaman así, no establecen una existencia
lineal. Sino una existencia a caballo entre el acontecimiento principal del pasado y las reminiscencias o hechos secundarios de los que se rodean en el presente.

-Vincent, hijo, te comprendo: yo también fui joven e impetuoso. Y cometí mis propios errores sin escuchar a nadie. Te pido que no te precipites, simplemente eso. Sigue viéndola si es tu deseo, pero no te comprometas aún. No sea que lo lamentes profundamente y tengas que vivir el resto de tus días con un peso imposible de soportar. La ciencia avanza rápidamente y quizás en breve se encuentre alguna medicación. Desiste de casarte con Elisabeth hasta que ese descubrimiento llegue. Sin ir más lejos, hace veinte años no existía ninguna herramienta para detectar la
pauta regresiva dominante: la reminiscencia. Pero a día de hoy, la Iglesia todavía no admite el matrimonio con discontinuos porque se considera que tienen mermadas las facultades mentales.

»Por favor te lo ruego. No te ciegues. No asumas sobre tus hombros una carga que no es tuya. Toma conciencia y no aceptes por completo esa responsabilidad. Las parejas no son como la relación que mantienes con Elisabeth. Ambos han de empujar por igual en ese proyecto ilusionado que es una vida en común. La convivencia ya es bastante dura de por sí, incluso sacrificándose ambos por igual.

Después de un breve amago por levantarse del lugar e ir junto a su esposa que lavaba la vajilla en la cocina, el Sr. Staton concluyó con aire aún más entristecido y apagado:

-No conseguirás que te ame. Es imposible. Sé listo y no cometas el mismo error que hace veinte años... yo.


Claudio Landete Anaya
Mataró, España (año 2008)





- TRANSPARENCIA GENÉTICA -


El sonido del despertador anuncia un nuevo día y el término del sueño reparador.

El desayuno llega después de una rápida ducha con hidromasaje. Entre tostadas con mantequilla y buen café, todavía medio dormido, me dispongo a leer las noticias del día en la red telemática pública. Los titulares de los diarios digitales se despliegan uno tras otro en la pantalla del comedor. A pesar de las diferencias ideológicas de cada consejo de redacción y de cada grupo de opinión, hay unanimidad editorial sobre el titular del día.


LEY DE TRANSPARENCIA GENÉTICA
DAWSON & LORINGER ABOGADOS SE ENFRENTAN AL GOBIERNO


Raro es el día que la Ley 12/2179 de Transparencia Genética no es objeto de discusión y de polémica. A los retractores se les conoce despectivamente como individualistas frente a los partidarios o comuneros. El objeto de debate es concreto. ¿Quién es el propietario legal de la herencia biológica: siempre el ciudadano o en determinadas circunstancias el estado? ¿Pueden los poderes públicos beneficiarse de un bien material, aunque intangible, vinculado a la esencia del individuo como es la herencia biológica? The Daily Digital es más sensacionalista en la portada y me decanto por desplegar su menú interactivo.

EXPROPIACIONES GENÉTICAS A DEBATE
LA LIBERTAD BIOLÓGICA EN PELIGRO
ALARMA SOCIAL


Leo con detenimiento la sección de cartas al director. Las opiniones vertidas son demoledoras. Después mi mirada desfila por las diferentes columnas a cargo de colaboradores habituales en ese periódico. El ambiente que se desprende es rupturista y hay comentarios de la siguiente guisa: El gobierno intenta violar la última libertad que le queda al ciudadano; primero fue la Policía Cerebral, ahora, expropiaciones genéticas. ¿Qué vendrá después de confiscarnos el ADN, Sr. Primer Ministro? Los testamentos genéticos ahora son ilegales... No se menciona alarma social a la ligera. La crispación crece en la opinión pública.

Es verdad que en los últimos tiempos, los hombres han renunciado a ciertos derechos y parcelas de intimidad por el bien de la mayoría. Un ejemplo de ello fue la creación de la tan cuestionada Policía Cerebral con sus centros de reeducación de la conducta y sus cárceles emocionales. La ciudadanía aceptó esa medida para salvaguardar la sociedad. Fue un trueque: pérdida de libertad personal a cambio de mayor seguridad. Amplios sectores de población lo consideraron un trato justo, aunque también se escucharon detractores. Ahora, sin embargo, la percepción es muy distinta. En un entorno tan masificado, tan agresivo y con tan escasa privacidad, se percibe esta iniciativa legal, cuestionar la titularidad del ADN, como la última prenda que puede despojársele ya al individuo.

Sigo leyendo. Hay un artículo particularmente incisivo. Tiene por títular: Pura raza o descastado.

La Ley 12/2179 de Transparencia Genética predica la accesibilidad biológica. Se constituirán Registros de Información Genética de carácter público, similares a sus homólogos en otros ámbitos de la propiedad. El Primer Ministro incluye las dotaciones genéticas dentro del Derecho Patrimonial. Dado que por patrimonio se entiende el conjunto de bienes o cosas económicamente valuables que pertenecen a una determinada persona, así como sus relaciones jurídicas...

El articulista defiende que ya hay demasiadas clasificaciones en nuestra sociedad y que no se debe permitir la mínima cabida a probables racismos o especulaciones biológicas. Un icono blanco y rojo parpadea en la esquina superior derecha de la pantalla. Es una noticia de última hora. Presiono ligeramente con un dedo y tomo el último sorbo de café. Es una conexión en directo transmitida en tiempo real.


LOS DEFENSORES GENÉTICOS TOMAN LAS CALLES
DISTURBIOS FRENTE AL PARLAMENTO.
CUANTIOSOS DAÑOS



El periodista, conmocionado por los violentos enfrentamientos que se producen detrás de él, comenta que el despacho de abogados Dawson & Loringer ya ha presentado una Cuestión de Inconstitucionalidad, un Recurso de Amparo dentro del plazo legal, basándose en el carácter retroactivo de la nueva Ley. No es mala estrategia, en absoluto.

El ordenamiento jurídico no puede presentar dos normas contradictorias, de forma que resulte imposible la aplicación de ambas a la vez. Y la Ley de Transparencia Genética no tiene en cuenta una cuestión relevante: la herencia biológica actual de una persona contiene todos los rasgos transferibles desde sus antepasados. El derecho vigente en la vida pretérita de los antepasados no contemplaba esta transparencia. En el peor de los casos, la entrada en vigor de la Ley 12/2179 obligaría sólo a la herencia que se creara o se transmitiera desde cero, a partir de la aprobación de esta norma y no a los genes y rasgos transmisibles existentes con anterioridad.

Para que surtiera el efecto deseado por el gobierno, un incremento recaudatorio al confiscar el Estado cadenas valiosas de genoma humano, se vulneraría el principio de seguridad jurídica. Las normas no pueden ser retroactivas para que el individuo no quede en indefensión. La regulación de sus derechos y de sus actos ha de ser conforme al momento de su realización y no puede proyectarse al pasado, cuando existían otros escenarios jurídicos.

Con suavidad deposito la taza apurada sobre su plato y no dejo de pensar que los tienen bien puestos estos abogados. Lo que les viene encima, serán el ojo de un huracán judicial y político de trascendencia considerable. Me gustaría saber cómo acabará esto, pero mi recuerdo acaba aquí. Sólo soy una «Remoción», una emoción censurada, un contenido mental que se ha apartado de la conciencia de un ciudadano para que no admire a los opositores del gobierno y no se sume a sus protestas. Una unidad de memoria extrapsíquica reprimida, aislada. Y si no se me conecta con los datos de otras unidades, este breve episodio es todo mi reducido universo.

Claudio Landete Anaya
Mataró, España (año 2001)




- LA DOCTRINA OFENSIVA -


1

El General de cuatro estrellas Norman Schwarzkopf inclinó su ancha figura y cerró los ojos cuando concluyó el parte de guerra correspondiente a los incidentes acaecidos en la autopista Basora-Bagdad. Era el 26 de febrero de 1991 y en el aire irrespirable de la tienda de campaña tanto el humo de los cigarros como el sudor de los estrategas competían con otra forma de hedor más sofocante: el de la muerte.

Las últimas palabras del informe habían sido escritas por el coronel Anthony Moreno: «Probablemente hemos matado a unos cuantos miles de soldados de la infantería iraquí, enterrándoles en sus trincheras, muchos de ellos aún vivos»

Las explicaciones verbales sucedieron a la información escrita.

-Las unidades iraquíes que se quedaron para luchar sufrieron el ataque combinado de tres cuerpos de la 1ª División motorizada, cuyos tanques especialmente diseñados llevan delante una pala excavadora con la que pueden enterrar a... –explicaba Joe Purvis.

-Lo sé. Conozco a la perfección nuestros carros de combate. No es necesario que prosigan con la exposición –cortó secamente el general-. ¿Qué está sucediendo en esta campaña? ¿Cómo es posible que una estrategia tan bien planificada como la operación “Tormenta del desierto” esté desembocando en... en... –no encontraba la palabra oportuna- ...en esto?


2


Era una reunión del Estado Mayor Conjunto, junto a Schwarzkopf se encontraban: el General de brigada Buster Glosson, conocedor de los ataques aéreos de las tres primeras fases y el Teniente coronel Joe Purvis, en representación de la fase cuarta, maniobras terrestres, a la vez que también jefe del equipo SAMS, los cerebros pensantes de la Escuela de Estudios Militares Avanzados que habían evaluado, supuestamente, todas las contingencias posibles de un ataque en gran escala.

-Cuando planificamos esta campaña, nos las prometíamos muy felices, pensábamos que podríamos conseguir un factor cero. Todos ustedes son militares de carrera y saben a la perfección lo que significa esta expresión. En términos castrenses quiere decir que uno de los bandos en conflicto dispone de una superioridad de tal magnitud que es capaz de ganar una guerra con cero bajas entre sus filas o un número muy reducido, frente a la aniquilación absoluta del ejército enemigo.

-Lo estamos consiguiendo precisamente de esa forma. Es aceptable el coste humano entre nuestros soldados –respondió Buster Glosson.-. Esta guerra ya se ganó en la primera hora de ataque, con la destrucción de las dos principales estaciones de radar que vigilaban el pasillo aéreo de Bagdad y las incursiones subsiguientes. Después está siendo un mero despliegue de consolidación. El enemigo no tiene ninguna posibilidad de orquestar un contraataque ni de ofrecer resistencia significativa.

-No... No. Discrepo, caballeros. El panorama no es tan simple. ¿Y quién asume responsabilidades en los episodios de violencia descontrolada que estamos viviendo? Pueden emplear todos los eufemismos que les pasen por la cabeza: daños colaterales, fuego amigo, incidentes bélicos no planificados... pero lo cierto es que se está derramando mucha más sangre de la necesaria en el avance de las tropas de la Coalición Internacional. Los ataques no están siendo tan quirúrgicos como presumíamos.

-Ciertamente hay que reconocer una cosa –intervino el Teniente coronel Purvis-. Los errores incontrolados están aconteciendo en nuestro bando, las tropas de la coalición son las responsables, sin ningún paliativo ni excusa.

Estaba muy fresco en la memoria -sólo hacía una semana- el recuerdo de la masacre en el suburbio de Almiriya donde dos bombas guiadas por láser se estrellaron en un refugio para mil quinientos civiles, en su mayoría niños, a causa de un dossier erróneo de Inteligencia que informaba que en aquel lugar había un centro de mando militar enemigo. O un incidente similar en Fallujah donde aviones Tornado británicos apuntaron hacia un puente y alcanzaron un mercado al aire libre, sembrando el caos y la desolación entre inocentes.

Demasiados errores. Demasiados episodios de violencia sin control –la voz de Schwarzkopf se volvió más dura y crítica-. La CNN se está haciendo eco de esas situaciones, incluso transmitiendo imágenes comprometedoras y nos han obligado a los comandantes estadounidenses a disculparnos públicamente por estos errores. El mundo entero nos está juzgando en estos momentos, caballeros.

-Sé dónde quiere ir, Norman –Purvis cogió de nuevo el hilo de la conversación-. Esta Guerra del Golfo Pérsico podría haber supuesto una revolución sin precedentes en el arte de la guerra. Por primera vez hemos conseguido incomunicar casi por completo y desde el inicio de las hostilidades a una cadena de mando de un ejército enemigo. Los estrategas de Saddam Hussein están ciegos. Los aviones AWACS de las Fuerzas Aéreas de los EEUU están cumpliendo con notable éxito con la misión asignada de bloquear todas las transmisiones de radio en el espacio aéreo iraquí, eliminando el correcto flujo de información entre sus estructuras de mando.

-Y por otro lado –añadió Buster Glosson-, nosotros sí que hemos organizado un eficaz sistema propio de comunicación y localización, mediante antenas parabólicas plegables y transceptores portátiles alimentados por baterías. Nunca se realizó algo así con anterioridad: convertir la comunicación en sí misma en un elemento más de la doctrina ofensiva con tan notable éxito.

-Más a mi favor, señores, si hasta hemos conseguido aquí y ahora hacer del propio acto de comunicación un arma más a nuestro servicio. Mientras los adversarios ignoran de dónde les vienen los golpes, nuestros compatriotas -cómodamente en el sillón de su comedor- ven estrellarse casi en tiempo real las bombas guiadas por láser que lanzamos. Pero pese a la sofisticación de nuestros sistemas de ataque, se está truncando el paseo triunfal de nuestros soldados, pues cada día hay nuevos episodios lamentables fuera del plan de batalla que ocasionan muerte indiscriminada. ¿Qué pasa en este teatro de operaciones que no hemos sido capaces de anticipar? ¿Cómo pueden desviarse tantos proyectiles? ¿Por qué agredimos a tal cantidad de civiles, e incluso a aliados, si no es nuestra intención? En una frase, caballeros... ¿Qué estamos haciendo mal?


3




August Kopelan presentó por correo administrativo su carta renuncia. Si alguna vez pensó en una situación cómo aquella, la renuncia a la carrera castrense, siempre la imaginó menos decepcionante. Aunque cuando vio en las telenoticias el lamentable suceso de Samawah donde se destruyeron dos puentes estratégicos sobre el Éufrates, pero las bombas cayeron también sobre un pueblo vecino y murieron varios habitantes... supo que no le quedaba más opción que abandonar su cargo en la Escuela de Estudios Militares Avanzados.

Advirtió a su superior que no era posible llevar a la práctica un factor cero, que de hecho nunca lo sería para el hombre. Y cuando le pidieron razones, no gustó lo que salió de sus labios.

«Lo que denominamos factor cero, la aniquilación planificada de un ejército enemigo sin coste notable en nuestras filas, ni sobre terceros involucrados en la zona, nunca podrá llevarse a buen término. He apreciado un efecto curioso sobre la violencia marginal (la agresión o destrucción ocasionada como consecuencia de cada nuevo ataque, supuestamente selectivo, manteniendo constantes el resto de elementos), no decae, en vez de quedar localizada en el objetivo establecido se extiende por causas accidentales al resto del teatro de operaciones. Por lo tanto, pese al intento de control, se mantienen comparables los valores de la cantidad total de violencia con respecto a otras guerras del pasado.

No tendríamos que extrañarnos. El ser humano se resiste al cambio a todos los niveles. No hay ninguna razón objetiva para pensar que nuestro legado: obras y acciones, incluida la violencia, no padezcan de la misma condición o, si se prefiere otro término: imperfección. La guerra, que tiene sus orígenes en lo más antiguo, profundo y oscuro del alma, se comporta de forma invariable como hija legítima del hombre y se resiste a convertirse en otra cosa distinta de lo que ha sido, es y siempre será».



Claudio Landete Anaya
Mataró, España (año 2009)



- SILENCIO ROTO -


1

El médico forense Travish Morgan dio por concluida la autopsia y remitió las últimas muestras al Instituto Anatómico Forense.

Era realmente espectacular el incremento de tumoraciones en lengua, faringe y laringe que se había producido en los últimos años. Alguien tendría que actualizar el estudio médico de distribución corporal del cáncer según Goldman, pues las tumefacciones vinculadas a la boca ya superaban a los tan temidos cánceres de vejiga, próstata o recto.

Se sabe muy poco sobre los mecanismos o procesos que se desarrollan dentro de la célula y conducen a una proliferación tumoral irreversible y autónoma. Travish estudió todas y cada una de las múltiples teorías para explicar los proceso de nuevas formaciones de tejido o neoplasias. Está la teoría de los restos embrionarios, de la irritación crónica de Virchov, virásica, de la mutación somática e incluso inmunológica.

Sí se conoce que la teoría virásica, aunque se ha probado experimentalmente, no tiene una confirmación segura en la especie humana. Sin embargo, cómo se explicaba, sino, el brote de neoplasias vinculadas a los órganos de fonación. En verdad, parecía una verdadera epidemia.

Las muestras biológicas fueron analizadas en el Instituto Anatómico Forense. No había nada destacable. Las células que formaban la tumoración eran muy parecidas entre sí y mantenían semejanza con los tejidos cercanos. A pesar de ser, en este caso, un tumor benigno causó la muerte del huésped por su localización y tamaño. ¡No había ninguna explicación lógica que explicase tantos casos de tumores bucales!


2


HOSPITAL PSIQUIÁTRICO BHOEREM
MASSACHUSETTS


-¡No estoy loco!

-Esa teoría suya de los dos hemisferios del cerebro enfrentados, compitiendo uno contra el otro, es absurda.

-¡No!¡No lo es! ¡La sociedad cada día nos obliga a asimilar y memorizar mayor cantidad de información!

-¿Y qué?

-En épocas pasadas, cuando el hombre necesitaba menos memoria, había un hemisferio dominante y el otro estaba subdesarrollado. Pero hoy las dos mitades del cerebro se están desarrollando por igual, compiten por la dominancia.

-No podremos ayudarle si no intenta olvidar esas ideas.

-¡Estoy en lo cierto! Los dos hemisferios disponen de sistemas de memoria asociados a las palabras y a su expresión. ¡Se llaman módulos lexicológicos! ¡Y cuando un módulo lexicológico no puede acceder a un órgano de fonación... intenta crearlo!

-¿Sabe lo que está diciendo? ¿Personas con dos bocas?

-En el futuro, probablemente. La Evolución nos está llevando a ello.

-¡Dos bocas! ¡Enfermeros llévenselo!


Claudio Landete Anaya
Mataró, España (año 1998)



- APOCALIPSIS -

Después de incontables esfuerzos, se descartó la idea de descubrir otras formas de vida. La hipótesis de probables entes orgánicos derivados del silicio que evolucionaron alternativamente en lejanas galaxias resultó errónea. La humanidad se acostumbró a vivir en una amalgama de resignación y complacencia. Paradójicamente y contra todo pronóstico, el ansiado contacto se produjo... en nuestro propio planeta.

Los visitantes se materializaron de la nada. Eran apenas una decena, suficientes para aprender que no éramos el centro del universo; existían otros descendientes legítimos de la Creación.

Aparecieron enfundados en extraños trajes de cuerpo entero y diseño futurista, salpicados de cables y sensores casi de forma ridícula, flotando entre las corrientes de aire. Eran humanoides prácticamente a nuestra imagen y semejanza, pero parecían irreales e intangibles, como espejismos multicolores. Recordaban las proyecciones holográficas que se exhiben en las salas de arte.

Nos ignoraron a pesar de numerosas tentativas por comunicarnos. Temerosos, esperábamos adivinar sus intenciones y confiábamos en que fueran benignas. Es imposible explicar con meras palabras el shock emocional que sufrió nuestra especie; fue un acontecimiento social perturbador y traumático. Incluso se constituyó una religión que adoraba a los extraterrestres como si fueran dioses.

Creíamos que nos encontrábamos en el umbral de una nueva era, el albor de un futuro orden. La utópica unidad mundial por primera vez fue real, los países vecinos olvidaron viejas rencillas y odios. Los intereses particulares se relegaron a un segundo plano para que la humanidad afrontase solidaria tan magno evento cósmico.

¿Cuál sería la relación que mantendríamos con aquellos seres superiores?

La respuesta aún nos es negada porque los alienígenas nos abandonaron tan rápido como vinieron. Pero antes de evaporarse en el éter, dialogaron entre ellos en un lenguaje desconocido, aunque sospechosamente familiar. Murmuraron palabras sin sentido, frases inconexas; algo relativo a: universos simulados, paraísos artificiales, vacaciones virtuales y fin del program...


Claudio Landete Anaya
Mataró, España (año 1994)












- EL PROTOCOLO BABEL -

1


Intuí que algo importante había sucedido, cuando vi a Stephen montado en su viejo Chrevolet. Era de todos conocida su aversión a conducir. Las pocas veces que se adentraba en la carretera, siempre aferraba el volante con los dedos agarrotados y su rostro era un poema, temiendo colisionar en todo momento con cualquier objeto que sobrepasara los cinco kilómetros por hora. El acontecimiento, debía ser a todas luces trascendental ya que no podía esperar al ferrocarril de la mañana.

-Hola Stephen, ¿qué te trae por aquí? -dije a modo de saludo mientras salía a recibirlo al jardín de mi casa.

-No podemos hablar en la calle, Eric. Tengo que informarte de una cosa... asombrosa -respondió inquieto, mientras apagaba el contacto del motor-. Es respecto al SETI...


Me emocionó oír el nombre del proyecto, después de tantos años. Stephen y yo somos de la opinión que nuestras vidas comenzaron a marchitarse en el momento que se clausuró el SETI, el programa de búsqueda de vida inteligente extraterrestre . Demasiados fondos invertidos y, ciertamente, ningún resultado.

-Entremos. Dorothy ha ido a una reunión del club de amas de casa. Estaremos solos. Nadie nos interrumpirá -acompañé la invitación con un movimiento del brazo.

Mi antiguo compañero se apeó del vehículo como si fuese el mismísimo mensajero del Armagedón. Era un puñado de nervios y prisas.

-¿Vuelven a abrir el SETI? -pregunté intrigado.

-No, no. ¿Te acuerdas del concepto en el que trabajábamos juntos?

-Claro, el transductor semántico Babel 1.0 -respondí con un cierto deje de melancolía.
-Bueno, en realidad era más bien un protocolo de análisis de códigos. Una forma de actuación ante cualquier posible mensaje inteligente. Tú pusiste la base matemática y yo los conocimientos lingüísticos.

-¡Cómo voy a olvidar lo que pudo ser el mayor logro científico de mi carrera! Lástima que nunca pasara de la mesa de diseño. Nunca se construyó el prototipo.

-Verás... eso último no es absolutamente cierto. Existe un transductor semántico operativo. Al menos eso creo.

-¿Quién?¿Dónde?¿Cuándo? -acribillé a Stephen.

-Yo. He sido yo, en todos estos años. Invirtiendo parte de mi plan de pensiones y alguna aportación privada que he podido arañar de aquí y de allá. No tengo familia y, en fin, qué más daba dónde pudiera ir mi dinero una vez que hubiera muerto. En cambio, la alternativa era tan atractiva: saber si el concepto de Babel 1.0 era funcional. Además estaba la esperanza, casi infantil, de que algún día reabrieran el SETI y nos volvieran a llamar.

-¿Funciona? ¿El transductor que has construido funciona correctamente?

-Según la máquina, se ha captado un mensaje. Traigo la síntesis... -Stephen introdujo la mano en el bolsillo.

-Mejor nos sentamos, tomamos un café y me lo explicas con calma.


2


Al aroma del suave café, comenté:

-De acuerdo a la síntesis del transductor, has entrado en contacto con una civilización altamente evolucionada. Se expresan con un metalenguaje de nivel 9. Son capaces de elevarse ocho veces por encima del lenguaje-objeto básico, el utilizado para nombrar cosas. Ha resultado ser un contacto con grandes pensadores, ciertamente mucho más inteligentes que nosotros los humanos. ¿Quienes son? ¿De dónde proceden? ¿Cuál fue el canal de transmisión?

-Nunca lo creerás. No sé si he hecho bien contándotelo. Las respuestas pueden romper muchos esquemas de pensamiento -dijo Stephen con aire compungido.

-Suéltalo ya. No hagas que te lo suplique -aunque finalmente , sin poderlo evitar, añadí-: por favor...

-Como te anticipé, la construcción de Babel 1.0 la he sufragado principalmente con mis ahorros. Sin ayuda gubernamental de ninguna clase. El contacto se ha producido sin la asignación de un Punto de Escucha.

-¿Insinúas que no has conectado el transductor a ningún radiotelescopio? Entonces, con una antena convencional, el alcance de la señal habrás sido de pocos kilómetros. ¡Un contacto interior! ¡En nuestro propio planeta!

-Metros -aclaró-. El contacto se ha producido a escasos metros de mi casa.
-¿Stephen, insinúas que tienes un alien por vecino?



-Te lo diré todo, aunque me taches de loco. El contacto ha sido aquí, en la Tierra. Y en cuanto a la forma de vida que se expresa con un metalenguaje de nivel 9, ha resultado ser un nido de pájaros: tilonorincos, para ser más exactos. En medio de una glorieta con flores de hibisco, los cantos de una hembra de tilonorinco que cuidaba de su pichones son la forma más evolucionadas de comunicación de la que nunca he tenido constancia en mi larga trayectoria de lingüista. Es descabellado. ¿Cómo vamos a estar rodeados de seres más evolucionados que nosotros sin que nos diéramos cuenta?



-¿Practicaste el protocolo de análisis semántico en su totalidad o sólo parcialmente? A lo mejor estás ante una hipótesis anticipada.



-No hay la menor sombra de duda. La secuencia fue completa: identificar la señal primaria, eliminar posibles ruidos de fondo, aplicar los patrones matemáticos de comparación, buscar pautas de regularidad, deducir los algoritmos semánticos... En fin, como ves, el Protocolo Babel se cumplió por entero.



-Quizás no sea tan descabellado. Bien mirado, existe una cierta lógica. Tu descubrimiento es ciertamente metafórico: ¿porqué sólo orientamos radiotelescopios y sistemas de escucha al exterior? Muy sencillo, porque damos por supuesto una cosa: en la Tierra existe una jerarquía y el hombre está en la cúspide. Ninguna circunstancia puede cambiar este hecho consumado. Tú hallazgo es fútil porque nunca alteraremos la jerarquía existente. Nunca reconoceremos ciertos atributos a una forma de vida que hemos catalogado por inferior, aunque resulte que nos supere en intelecto.



-¿Y qué haremos, Eric? Podría ser tan enriquecedor... Aprenderíamos tantas cosas de esos pájaros. Nivel 9. Reflexiona: pensamiento abstracto y mucho más.

Después de un largo silencio, mis labios pronuncian la única respuesta posible:

-La jerarquía siempre ha sido y será lo primero -afirmo, mientras rompo en mil pedazos la síntesis del transductor.


Claudio Landete Anaya
Mataró, España (año 2006)



- UN PLANETA SINGULAR -


Mergan Ranno vio acercarse la nave desde el andamio donde realizaban las obras de ensamblaje. Apreció los distintivos blancos del Concilio de Tántalo en el fuselaje del cohete que se disponía a descender. Los negociadores traían una respuesta, por fin. Después de apagar el soplete, el capataz recorrió rápidamente varios niveles en el montacargas y dejó a su segundo en el encargo de revisar si los últimos cien nichos se ajustaban correctamente a las estructuras radiales que, de forma solidaria, harían las veces de núcleo geosférico en aquel proyecto: el tecnoplaneta Nadir.


Por los intercomunicadores circulaban distintas llamadas a los capataces de los cinco continentes. Cada uno debía acudir sin falta a la sala de telepresencia más próxima para una reunión de alta prioridad.

-Ya lo han decidido -informaba el Ingeniero Jefe a los convocados en camino-. El Consejo de Mundos ya ha dado una respuesta en firme a nuestra petición.

A los veinte minutos, faltaba por conectarse únicamente el capataz del continente D. La reunión comenzaba, el ausente se incorporaría en breve.

-Bien, amigos -saludó el Ingeniero Jefe de Synchro Corp. Ltd.-. Como ya sabéis, el Sistema Nadir no está ubicado en una ruta estelar particularmente provechosa. No hay fuentes naturales de riqueza, ni se prevén tampoco complejos industriales. Así que Synchro Corp pensó que el propio mundo fuese el elemento diferenciador y, de paso, el motor económico de este sector espacial.

Todos asentían, alguno fumaba. El último capataz justo se acababa de sumar a la reunión. Un icono dejaba paso a su imagen, en las pantallas. No le dio tiempo a quitarse el hollín de la cara. Estaban al completo.

-La forma de conseguirlo: topografía variable. El prototipo Nadir será un mundo que alterará su superficie a placer. Un planeta artificial de perímetro cambiante. Haremos de esa característica un reclamo turístico. Movilidad absoluta de la corteza planetaria. En verdad, toda una novedad. A eso se están aplicando los equipos de trabajo de los cinco continentes.

-Emplear la fuerza electromagnética para fijar o mover los perímetros respecto de los cimientos geosféricos -afirmó orgulloso el capataz C.

-Un planeta de superficie variable donde no existirán tensiones tectónicas al no haber discontinuidades geográficas -comentó el responsable E.

-Nunca pisará dos veces el mismo Nadir -exclamó D.

-Sorpréndase con el mundo que cambia -replicó el encargado del continente B.

-Vale, vale... que yo también conozco los eslóganes publicitarios - rió el capataz A.


El Ingeniero Jefe acortó las bromas y continuó con su disertación.

-Nos hemos reunido porque ha llegado un representante del Concilio con la respuesta final, la decisión en firme acordada por el Consejo de Mundos. A él cedo la palabra.

Los presentes giraron sus ojos reales y virtuales hacia la silueta del negociador. Aquel hombre que representaba a partes en conflicto porque había olvidado, que no perdido, la capacidad de mentir. En esa condición residía la credibilidad de los conciliadores.

-En primer lugar, el Consejo de Mundos ha comprobado que el proyecto de un planeta artificial de perímetro variable era seguro. La conclusión ha sido reconocer que es metaestable y que en efecto la seguridad tanto de turistas como de residentes estará garantizada aquí, en Nadir -dijo el Conciliador. Nadie emitía el más mínimo ruido-. Las pruebas a escala no han dejado el menor rastro de duda. Después se ha analizado si la estructura económico-político-social de este tecnoplaneta se diferenciará en más de un dieciocho por ciento respecto al mundo colonial más similar a ustedes...

-¿Cuál ha sido la respuesta? -preguntó Mergan Ranno, del continente B y el más impaciente de los capataces.

-Dejen que el conciliador lo explique a su modo -inquirió el Ingeniero Jefe -. Discúlpelos, es la emoción del momento. Da escalofríos el pensar que quizás nos hayan concedido plena autonomía.

-Como bien saben, si el grado de diferenciación es inferior o igual a un dieciocho por ciento, no se concede el estatus de "Mundo", sino que se considera una colonia anexa al planeta más similar; en otras palabras: "unidad administrativa" sin representatividad.

-No son clasificaciones gratuitas. Recuerden como era la sociedad antes -corroboró el Ingeniero Jefe.

-Los elementos diferenciadores aparecían por doquier y sin justificación, los políticos apelaban siempre a ellos y... ¿para qué? Tales exigencias sólo escondían individualismo. Puro y simple egoísmo; desligado de la realidad social, en la mayoría de los casos. Es verdad que hay diferencias reales y profundas entre ciertas poblaciones; pero otras tantas veces no las hay. El hecho se volvió incuestionable: la sociedad no puede continuar subdividiéndose más sin un motivo cierto; igual que un número fractal, igual que un campo de Mondelbrot. Porque con cada nueva división sin sentido, la comunidad se debilita más y más, convirtiéndose en algo indefinido e indefinible, con cada emancipación que sólo contiene una versión reducida del propio conjunto del que dice discrepar.

Breve pausa y después el conciliador continuó.

-Por ello nació la necesidad de disponer de un parámetro objetivo. Un patrón de medida que permitiera calibrar en su justo término el alcance de las diferencias. Un análisis económico-político-social integral, los Indicadores de Pearson.

-¿Y qué han decidido? -preguntó Mergan Ranno.

-Respuesta afirmativa. Sí. Nadir, cuando esté plenamente operativo, mantendrá una discrepancia de un 37,32 porcentual con respecto a la sociedad más similar a ustedes. La topografía variable de este tecnoplaneta será un elemento diferenciador de suma trascendencia que afectará y alterará la comunidad que aquí resida. El hecho de que el hábitat se modifique cada pocas horas o días, repercutirá en su concepción del individuo, de la familia y de las relaciones interpersonales con terceros. Es por este motivo que les reconocen el estatus de Mundo y, en consecuencia, también sus derechos políticos.

-¡Esto merece un trago! -dijo alguien.

-Más importante que las celebraciones es que ustedes comprendan el espíritu de la norma. Primero: si una sociedad es homogénea, no se puede escindir pues se estarán alegando causas subjetivas que no proceden. Y segundo, cuando se autoriza una independencia, como ha sucedido hoy... En fin, es porque... bueno, eh... ustedes serán con el tiempo... diferentes... DIFERENTES.

El conciliador tuvo que guardar silencio y el eco de sus palabras se perdió en la sala de telepresencia. Ya nadie escuchaba.

Habían comenzado las celebraciones.


Claudio Landete Anaya
Mataró, España (año 2006)

- YO, PECADOR -



Francisco Garrido conocía el castigo por no hacer los deberes. Así que cuando el profesor expulsó al alumno de clase, el infante ya sabía dónde había de ir.

Las normas en el internado eran inquisitoriales. Y a cada falta detectada por los adultos le correspondía una pena. Aquella suerte de sentencias tenía el honor de ejecutarlas el hermano Cresenciano en un tétrico cuarto habilitado para tal cometido. Lo único que podía hacer el infante culpable era escoger el momento del día en que recibiría los golpes.

Por lo general el castigo siempre se postergaba al final de la jornada porque los niños dejaban extinguir las horas evitando enfrentarse al dolor que esperaba pacientemente. Así fue como Francisco dejó pasar el primer recreo sin jugar, lo mismo pasó a la hora de la comida en que no probó bocado o a la de la siesta que no pudo dormir. Al caer la tarde todos los internos que habían retrasado vanamente la cita con el hermano Cresenciano iniciaban una penosa procesión a su lúgubre santuario de dolor.

La Sala de Castigo, por tal nombre se conocía, era muy reducida. El sacerdote esperaba detrás de una austera mesa, sentado. A su lado estaba el <>, la relación de los alumnos que habían incumplido sus obligaciones, junto con el número de golpes o azotes por recibir. Cuando Francisco se presentó, el religioso se caló unos deslucidos lentes y, después de buscarle en dicho libro, dijo sin contener cierta alegría malsana:

-Ocho. ¡Usted recibirá ocho!

El alumno extendió una mano, esperando recibir tal número de golpes en ella propinados por la recia regla de madera que guardaba el sacerdote en uno de los cajones. Sin embargo, el religioso comentó:

-¡No con la regla!¡Hoy será diferente!

Con ojos atónitos, Francisco Garrido, contempló como aquel despiadado ejecutor cogía una especie de instrumento antiguo que alguna vez había visto que servía para afilar las navajas de afeitar. Dicho artefacto era de gutapercha, una suerte de caucho negro que propinaba unos azotes descomunales, tanto que a los pocos golpes la piel ya quedaba insensible para soportar más dolor.

El primer azote ya hizo saltar lágrimas al niño. A la segunda sacudida el infante presentaba la cara congestionada por el sufrimiento.

-¡Pide perdón! -exigió el religioso y propinó un tercero.

Al otro lado de la puerta se escuchaban los murmullos de más niños que se arracimaban allí, como en las ventanas, esperando vislumbrar si el religioso doblegaría al niño. La gutapercha cortaba el aire, ululando de forma demoníaca antes de estrellarse contra Francisco Garrido.
-¡Pide perdón!¡Por el nombre de nuestro Señor!

El alumno se mordía los labios, pero ningún sonido salía de su boca.

-¡No quieres postrarte ante nuestro Padre Infinito!¡Pedirás perdón y alabarás su nombre! -El hermano Cresenciano bajó la mano del niño que había recibido los azotes hasta entonces, ya insensible a más tortura, y le cogió la otra. La gutapercha volvió a cortar el aire y, ahora ya sí, empezaron los gritos.

El primer grito fue breve: corto y grave, como una exhalación. Después, el infante ya se desmoronó. Y el sacerdote entró presa de un paroxismo de golpes que cayeron como lluvia torrencial. Fueron muchos más de ocho los azotes.

-¡Perdón, perdón!¡No volverá a repetirse! -dijo el infeliz, mientras cobijaba ambos brazos debajo de las axilas.

-¡Alaba el nombre del Señor! -pidió el hermano Cresenciano presa de una excitación sin límite, blandiendo amenazadora la gutapercha.

-¡No volverá a repetirse! ¡Lo juro! ¡En el nombre de nuestro Señor... Satanás!


Claudio Landete Anaya
Mataró, España (año 2000)



- PRISIONES -

Mi compañero yace lánguidamente entre las sábanas. Duerme. El acto sexual es un buen relajante, alivia las tensiones almacenadas durante la jornada. Después de varios fracasos conyugales, por fin he hallado mi pareja ideal.

La sensación de paz que me embarga a su lado, que invade mi persona, no deja lugar a dudas. Es mi complemento. Soy tan dichosa que hasta fantaseo, parezco una adolescente virginal que descubre los devaneos por primera vez. La vida sin un amor a quien prodigar caricias es vacía y hueca.

¿Por qué un Creador piadoso, omnipotente, autosuficiente e incuestionablemente infalible nos fragmentó en mitades imperfectas, dependientes. No, el cuerpo, el sexo, es como una... ¡¿celda?! que nos limita; no es obra divina, sino una crueldad.

¿Y si alguna entidad nos aprisionó en un pasado remoto, en castigo a acciones indignas y en previsión de futuros intentos de fuga fuimos alterados a nivel corporal y metafísico: disgregando el alma en varios recipientes orgánicos?.
Divide y vencerás. Entonces, hombres y mujeres, ignorantes reclusos que se sienten libres, invertiríamos gran parte de nuestros esfuerzos en buscar la mitad robada; y teniendo en cuenta la miríada de posibles parejas del sexo opuesto, escapar de este mundo prisión resultaría casi imposible: ocupados siempre en continuos flirteos, en equivocados cortejos hasta encontrar la persona idónea: otro aspecto diferente de nosotros mismos.

Aunque cabe una posibilidad que no había contemplado. Si alguien como yo está convencido de haber encontrado su complemento, como dicen vulgarmente: "la media naranja"; después de la breve y gozosa unión corporal que expande las percepciones, después del placer meramente físico, el encuentro de un espíritu dividido haría consciente a los amantes de su triste suerte. Se desmantelaría la gran mentira de la existencia: la Tierra es una penitenciaría y los humanos subyugados por el deseo carnal son sus propios carceleros. Las diferencias anatómicas ligadas al sexo constituirían los más hermosos grilletes que nadie pudiera concebir, infinidad de cerraduras para una sola llave.

Pero si ese venturoso encuentro se produce, como en mi caso, la farsa se derrumba. Puedo clamar a las masas la aterradora verdad, la humanidad en pleno se amotinaría y el espíritu, aun disociado, no habría sido subyugado plenamente. Así sucedería, si este sueño tentador no se apoderara de mi ánimo, como una liviana anestesia que evita que razone más.

-zzzzzzzzzzzzzzzz.


Claudio Landete Anaya
Mataró, España (año 1994)




- EDITORES DE SUEÑOS -

1

Siempre hay una lectura que te marca y deja una huella indeleble en tu ser. En mi caso fue Caminata al Sol del escritor Geoffrey A. Landis. Yo era muy joven y resultó fascinante aquella historia de una náufrago espacial que tenía que sobrevivir, después de un alunizaje de emergencia, caminando incansablemente en busca de la luz del Sol que dotaba de energía su sistema de soporte vital.

Tantos momentos he imaginado la vasta desolación de la Luna, la dramática huida de la cara oscura..., que significaba morir en la más absoluta negritud. Es bien cierto que la materia de los sueños es escasa, pero, a veces, se deposita en los libros y puede impregnar a más gente. Es como una cadena, infinita si se le da la oportunidad.

Eso pensábamos mi socio, Román Ramos, y yo cuando decidimos aperturar una modesta editorial. Mi nombre es Gerardo Martín y nuestro negocio se llama "La Carabela, servicios editoriales".


2

-¿Han llegado las devoluciones? -pregunto.

-Mejor no quieras saber -contesta Román cabizbajo.

-¿Tan malas han sido las ventas?

-Estábamos locos cuando decidimos abrir la sociedad. No sé si habrá oficio menos rentable que editar. El libro es un producto extraño, mira que el precio de venta se obtiene, generalmente, multiplicando por cinco el precio de coste. Hay pocos negocios que trabajen con un margen aparentemente tan elevado. Pero si empiezas a restar: la comisión del librero, también el coste del distribuidor, las devoluciones, derechos de autor, diseño de las cubiertas, costes de traducción o de corrección... qué queda al final. No queda casi nada. Pero lo que me indigna más son las mermas, aquellos libros que retornan los libreros en mal estado y que ya no podrás vender.


3

Veo a Román mucho más apagado de lo habitual. La verdad es que la pequeña nave industrial sede de "La Carabela, servicios editoriales" languidece. Las cajas provenientes de devoluciones se amontonan apilonadas aquí y allá, según la zona geográfica donde se han intentado vender.

Queríamos ser fabricantes de sueños. Ayudar a aquellos escritores que nos remitieran originales interesantes y sembrar de aventuras y prodigios las mentes de los jóvenes con nuestros libros.

Sueños o fantasías son las palabras más comunes con las que se denomina el sentido de la maravilla, esa curiosa facultad de adentrarse en una historia y desligarse de la realidad. Dicen que ese sentido maravilloso sólo se desarrolla en la tierna infancia y se ha fijado la edad de doce años como límite para haberlo desarrollado. Consiste en agregar una mayor capacidad de imaginar al repertorio de respuestas del cerebro. Pero Román y yo preferimos el término soñar, tiene más encanto.


4

-La distribución. Hemos de decantarnos a ser distribuidores. Hay menos riesgo. El coste de las publicaciones no lo has soportar -afirma mi socio.

-Es verdad. Cierto es que resulta más mercantil -reconozco con amargura.

-Las cifras cantan, Gerardo. Si suprimimos el coste y dedicación actual a la edición y nos centramos exclusivamente en comercializar, tendremos una cuenta de resultados más desahogada, no habría estrecheces económicas.


Miro los pilones de libros. Me llaman la atención con su digna quietud. Si acepto la propuesta de mi socio, vendrán otros libros a sustituir a éstos. Serán iguales o incluso más dignos que los actuales, pero no los podremos sentir como nuestros. No habremos hecho nada para crearlos. No habremos dejado nuestra pequeña impronta en ellos. Sería como sumarse a un carro que ya está en movimiento, pero no serás tú quien le dé el empujón inicial. Dejaríamos de ser fabricantes de sueños, para ser algo indefinido. Román no es consciente, pero perderíamos nuestra esencia, aquello por lo que escogimos esta profesión. Así que me decido a jugar una última carta desesperada.

-Tienes razón -y añado, haciendo acopio de mis pocos conocimientos en la jerga marinera-, el enemigo posee el doble de cañones y de hombres. Lo mejor es arriar las velas y dejar que otros surquen los mares.


5

Como dije al principio, siempre hay una lectura que te marca y deja una huella indeleble en tu ser. En el caso de mi socio, Román, fue La carabela española de Emilio Salgari. Él nunca ha hecho mención de ello, pero yo siempre lo he sospechado. Y hasta he recreado mentalmente como debió de ser aquella lectura. Seguramente un ejemplar desvencijado heredado de algún hermano mayor. Me acabó dando la razón el nombre que sugirió para nuestro negocio y que yo acepté: "La Carabela, servicios editoriales".

Acusa el golpe. Durante todo el rato ha hablado de cancelar la línea editorial, pero hasta este preciso momento no había sido consciente de la renuncia que supondrá. Somos modestos, disponemos de recursos limitados; pero a nosotros acuden los creativos en busca de ayuda. Seguramente si dejamos de editar, si cerramos esa línea deficitaria de negocio, estos escritores se dirigirán a otras puertas. Una fábrica de sueños menos que habrá en el mundo. Y las cuestiones son: ¿Cuántas más quedarán?¿A qué velocidad se estarán extinguiendo?

-¿En cuántos lugares se habrá dado una conversación como ésta? -me pregunta condolido.

-Si te refieres a la elección entre materialismo e idealismo, es tan vieja como el mundo.


6


El resto de la mañana no mediamos palabra. El conflicto que se ha desatado en el interior de mi socio se refleja en su semblante. Sólo espero que llegue a la conclusión de que existe una forma de salvar nuestra colección de libros.

Siempre hay una solución que armonice los intereses de todas las partes implicadas, si se sabe buscar. Quizás recurrir al mercado de saldos para obtener liquidez.

Muchos editores han efectuado un ligero cambio en el formato de una colección para excusar la salida a saldo de los títulos que ya no creen que puedan venderse a precio normal. Y con esa inyección de dinero solventan el problema a medio plazo.

Quizás coediciones en las que los costes de impresión se repercuten entre dos o más partes implicadas. En seguida reconozco lo precipitado de la idea. Mejor no pensar en esta opción, "La carabela" se ha ganado un buen nombre y goza de prestigio. Según como se planteasen las coediciones, el mercado podría recibir la impresión de que nos habíamos convertido en una editorial de vanidad y que se aceptaban los originales pensando más en criterios económicos que literarios.

Quizás un fondo editorial distribuible que añadir a nuestro catálogo. En fin, no sé cómo; pero seguro que hay una alternativa. Sólo ruego que mi socio la encuentre.


7

-¿Sabes lo que me enerva de este pequeño drama? -dice Román.

-No -respondo expectante.

-Que el escritor no acostumbra a ser consciente. Muchas veces da por sentado que si le editas es porque obtienes un considerable lucro económico. Pero eso pasa pocas veces y ninguna si apuestas por autores desconocidos, como hacemos nosotros.

No tengo palabras. Qué le voy a decir a mi socio-amigo que él ya no conozca. Los editores vocacionales ya sabemos cuán profundos son los mares en los que nos aventuramos.

-Si estás conforme, podemos posponer un año la decisión definitiva sobre el futuro de la colección. De momento no hay pérdidas, sólo un beneficio muy reducido que apenas nos da para mantener a nuestras familias y que no justifica tanta dedicación.

Asiento con la cabeza porque un nudo en la garganta me impide hablar.

-Pues nada. Inicia los trámites para no perder la periodicidad habitual: concertar una entrevista con el siguiente autor que teníamos seleccionado, petición de ISBN y del depósito legal, elección de portada... que mientras tanto yo miraré de dónde podemos sacar algo de dinero.

Busco el siguiente manuscrito que verá la luz. El nombre del autor no me dice nada, natural, es desconocido. Prometedor, pero anónimo para el mercado al que intentaremos arañarle unas ridículas ventas. Marco su número de teléfono. Al tercer tono descuelgan. Siempre es agradable dar una buena noticia.


Claudio Landete Anaya
Mataró, España (año 2004)


- PSICODRAMAS -

Las luces multicolores parpadean a intervalos regulares, creando una agradable penumbra. La taberna musical está repleta de clientes nocturnos, que conversan alegremente, animados por la euforia propia del alcohol y las drogas sintéticas. En uno de los cómodos asientos, una mujer solitaria, con el nerviosismo característico de las treinteañeras sin compromiso, espera encontrar compañía masculina.

La fortuna le sonríe. Un apuesto individuo, de mirada magnética y refinados modales, se sienta a su lado.

-¿Le molesta que la acompañe señorita? -pregunta con un muy cuidado tono de voz, calibrando la entonación de cada sílaba.

-En absoluto -sonríe con un ligero temblor en los labios-. Aunque suene a descaro, lo agradezco.

De esta forma se inició un doble diálogo: uno de palabras o otro implícito de gestos, miradas insinuantes y respiraciones entrecortadas. El lenguaje, gradualmente menos forzado, era una barrera que separaba, al menos formalmente a dos cuerpos hambrientos. Por muchos siglos que transcurran, el ritual del apareamiento no variará sustancialmente.

La mujer, de nombre Laura Bolton, explica sin demasiado entusiasmo cómo se gana la vida.

-Trabajo en una depuradora ambiental: descontaminando el aire, reciclando agua pútrida y residual con destino a cultivos o uso personal. Pero háblame de ti.

-Soy presentador de psico-programas, en una cadena privada.

-¿Psipo-qué?

-Verás Laura, es una muy reciente forma de ver programas televisivos. ¿Cuál es el problema de la mayoría de la gente?. No me contestes, ya te lo digo yo: el tiempo. En un día laboral casi no disponen de momentos de ocio y no pueden permitirse desperdiciar treinta o sesenta minutos, sentados infantilmente, frente a un monitor. Y más con una guerra comercial por medio. Sería un derroche imperdonable.

»Pero la distracción, el relax entre semana es imprescindible para la salud. Así que se han inventado los programas televisivos en tiempo diferido. El proceso íntegro no puedo explicartelo, porque es bastante complejo. Se basa en algoritmos matemáticos: cálculos para codificar, cifrar y almacenar en una secuencia determinada: números, letras, carácteres, colores... cualquier variable cuantificable, incluso el tiempo.

»Pongamos el ejemplo de que grabamos un magazine o una película en tiempo real. Posteriormente lo digitalizamos, comprimimos y se emite. Cada franja del espectro de onda, cada frecuencia contiene los datos de una de las variables que configuran la totalidad del programa.

»Cuando el espectador enciende el monitor recibe esta señal modificada -visualmente ininteligible-, y en su subconsciente se invierte el proceso. El magazine o la película se descomprime y expande en la memoria reciente. Primero el tiempo, después el sonido y así sucesivamente hasta llegar al último elemento en descodificarse en la mente, que son las imágenes y gráficos. Por esto se llaman psico-programas.

»El proceso no dura más de dos minutos y el espectador experimenta la sensación de haberlo contemplado a tiempo real. Además se encuentra relajado y satisfecho, pues nos permitimos alterar su estado de ánimo con imágenes subliminales. Claro que para beneficiarse de este avance hay que abonarse al canal donde trabajo, sólo así puedes conectarte a la red informática de telecomunicación psíquica.

»Oye... que te parece si abandonamos este local, cogemos un taxi y continuamos la conversación en mi apartamento.


Laura iba a contestar afirmativamente, cuando un camarero se acercó con una bandeja sobre la que había una tarjeta con el siguiente mensaje: "Deposite veinte créditos más, si desea proseguir el romance simulado con su presentador preferido."



Claudio Landete Anaya



- EL PRECIO -



Horace Weaver nunca comprendió en su totalidad cómo había adquirido el poder, sólo estableció una ligera relación de causa-efecto con los experimentos médicos a los que se sometió durante la Gran Depresión, allá por los años noventa. Tiempos difíciles, entonces malvivía vendiendo su sangre -de milagro no contaminada por la pésima calidad de vida que mantenía-, para incrementar las escasas reservas de plasma sanitario. Fue precisamente en el mismo centro de extracción donde leyó aquel anuncio:

"Se requieren voluntarios médicos para estudio hormonal. Bien remunerado".


Horace pertenecía a la gran masa de parados; al no ser un trabajador especializado, era aprendiz de todo aunque maestro en nada. Así que no hizo preguntas ante la interminable sucesión de inyecciones, sueros y comprimidos con los que fue masacrado durante más de un mes. Al menos comía a diario, si no le mataban antes.

Era una época lamentable, en las puertas del siglo XXI y el medio de subsistencia de un porcentaje muy elevado de población era comerciar con el cuerpo. Pero no nos desviemos de la cuestión: ¿en qué medida se alteró su organismo? Los análisis indicaron que aquella batería de pruebas y exámenes no afectaron significativamente su metabolismo. Y de hecho así constaba en el certificado médico que se le expidió, juntamente con un cheque en agradecimiento a su colaboración altruista hacia la comunidad científica.

Con la subsistencia garantizada por algunas semanas, gozando de una precaria estabilidad económica... llegaron las voces. Primero: susurros, después: una avalancha de gritos desgarradores, interminables; a todas horas. Le impedían el descanso y le llevaron al borde del abismo. Se creyó loco.

Uno no se convierte en telépata todos los días. Y desde aquel momento era el receptor de billones de pensamientos y deseos ocultos. Al final aprendió a controlarlo e incluso beneficiarse.

Que a Horace no le favoreciera la suerte anteriormente, no quiere decir que no fuera mínimamente inteligente. Los pensamientos no dejan de ser información y, consecuentemente: poder. Si invadía involuntariamente la intimidad de sus congéneres no era culpa suya. Él, como casi todos, había sido moldeado por la propia sociedad y ella era la responsable directa de que transgrediera mentes y violara pensamientos. Con acceso a esta información reservada, era previsible que prosperase. ¿Qué cómo se enriqueció?. Muy sencillo: le decía a la gente aquello que deseaba oír, conectando con las fibras más sensibles de su ego.

Horace pasó a ser el primer procesador de datos sobre dos piernas conocido -teniendo en cuenta el espectacular incremento de actividad cerebral- y, de paso, millonario. Agradeció mil veces haberse presentado a aquellas pruebas, de legalidad más que cuestionable, hasta que una mañana se miró como de costumbre en el espejo del lujoso cuarto de baño. Decidió explorar su propia mente; descubrir, exteriorizar sus anhelos reprimidos y ocultos. Pero únicamente oyó un silencio aterrador.

Ninguna voz.

Y comprendió que ser más que humano se pagaba a un precio terrible.



Claudio Landete Anaya
Mataró, España (año 1994)



- EL LIBRO MÁGICO -

El relinchar de caballos al galope rompió la quietud de la noche. Dirigiánse a una sombría encrucijada de la que huían las gentes de bien. El estrépito de las pezuñas contra la seca tierra cesó ante la fachada de una taberna conocida como "El Jabalí Negro", aunque en ninguna placa ni letrero se aprecia nombre alguno. Es un lugar de paso para proscritos y malhechores de muy diversa calaña.

La gruesa puerta de madera y remaches de hierro se abrió bruscamente. La titubeante luz que despedían las lámparas de aceite, mostró a un nutrido grupo de guerreros, mercenarios sin duda, franqueando el umbral. Recién salidos de entre las sombras nocturnas, sus escudos, yelmos y armazones se antojaban forjados en el mismísimo infierno. Por fortuna, sus manos nervudas descansaban sobre las espadas envainadas.

El porte arrogante y bravucón de aquellos desconocidos amedrentó a los presentes, quienes se sintieron asaltados por una desagradable sensación de vulnerabilidad. No fue de extrañar que la ebria clientela de la cantina, compuesta en su mayoría por ruines rufianes y vulgares rameras, abandonara atropelladamente el aposento. Eran tiempos de guerras y disputas, y a la vida de un hombre se le reconocía menos valor que a una rebosante jarra de vino.

-Hemos hallado al sabio, mi señor -exclamó una boca desdentada, dirigiéndose a la única mesa que no quedó vacía. La ronca voz se perdió engullida por las negras colgaduras que pendían de altas vigas.

-Traedlo con presteza, si no queréis que vuestros corazones alimenten a las alimañas -contestó quien, sin duda, mandaba a aquellos soldados de fortuna.

A pesar de tan crudas palabras, el airoso cabecilla, de mediana edad, negar no podía alta cuna; ataviado con ricas vestiduras y ostentando ademanes propios de un noble.
La singular comitiva condujo, a empujones, a un anciano desaliñado y enjuto que había sido arrancado de su lecho mientras descansaba. Respondía por Fray Arellano y su hábito delataba una existencia dedicada al estudio, meditación y culto. Brazos rudos le ofrecieron un taburete y le acomodaron, con forzada cortesía. Alguien acercó un candil a la mesa. El viejo escrutaba temeroso a sus captores; su corazón amenazaba con desfallecer ante al temor y la tensión.

-Lamento haberos importunado -dijo con falsa preocupación el cabecilla-. Soy el Conde Merino y requiero de vuestra sapiencia. Mis hombres y yo venimos de tierras muy lejanas. Mucho hemos batallado e intrigado por la posesión del objeto más preciado del que se tiene referencia.

Con solemnidad depositó un grueso y antiquísimo volumen, encuadernado en planchas de madera, sobre la deslucida mesa en la que conversaban.

-Por este libro -continuó- hemos renunciado a más placeres de los que tu docta mente es capaz siquiera de imaginar. Es una obra de prodigios, de símbolos ocultistas que abren los portales mágicos a reinos de ensueño; normalmente inaccesibles a los mortales. Muchas civilizaciones han considerado sagrado este volumen; un texto reverenciado y codiciado.

Mientras hablaba, el Conde Merino pasaba las páginas del tomo y Fray Arellano contempló exóticos jardines, briosos corceles alados, canes de varias cabezas, bestias de mirada inteligente y muchas más maravillas que venían acompañadas de sendas explicaciones impresas.

-Pero está escrito en un lenguaje arcano y primitivo, se rumorea que en inglés, y necesitamos de un experto en lenguas antiguas para desvelar los secretos y fenómenos que esconde. ¿Conocéis el idioma, monje?

-El religioso asintió con ojos resignados, ausente a la malsana alegría que su afirmación proporcionó a aquellos pillos.

-Te advierto que más de una mente se ha quebrado, cual frágil cristal al desentrañar sus oscuros mensajes. Sírveme bien, allana el camino para que mis hombres y yo disfrutemos del poder de estos enigmas, largo tiempo olvidados, y sabré recompensarte más allá de toda medida.

-¿Y si fracaso o el resultado de mis esfuerzos no es el deseado?
-Tu destino, como el nuestro, ya está ligado al libro. Si me fallas, morarás en una tumba sin nombre y nadie podrá rezar plegarias para que te reúnas con el Dios que dices honrar.

Las temblorosas manos del fraile levantaron respetuosamente la rígida tapa de madera. Una sensación de antigüedad le sobrecogió. La cubierta original debió de desgajarse décadas atrás. Estudió con ojos expertos el prólogo, donde estaba escrito el título de la obra con caracteres desgastados. Las facciones de su arrugado rostro reflejaron pesadumbre y comentó, con voz apagada:

-Condenado estoy.

-¿Qué decís, carcamal senil? ¿Osas oponerte a mis deseos? -gritó el conde, abandonando modales educados; mientras echaba mano a la daga que colgaba de su cinto.
-No es eso señor. Antes del Nuevo Orden que sucedió a la antigua concepción del mundo, los escribas dejaban constancia tanto del saber adquirido por los hombres de ciencia, como de fantasías irracionales de gran aceptación popular. Lamento desvelaros que este volumen, causa de tanto padecimiento, por el que ha derramado tanta sangre y vos mismo habéis quemado vuestra vida, tiene por título:

"Enciclopedia de las cosas que jamás han existido".




Claudio Landete Anaya, Mataró, España.





- ANÁLISIS DE REALIDADES -

-¡Me prometiste que iríamos a Luna Park! ¡Quería ver el Centro de Atracciones de la Luna! -exigió el adolescente a su padre con un gesto de recriminación en el enojado rostro.

-Si aprobabas todo el curso. Si no suspendías ninguna asignatura -matizó el adulto.

-No puedes hablar en serio. Análisis de realidades no es una asignatura en el sentido estricto del término, no te enseña nada «real». Análisis de realidades es una actividad extraescolar.

-Cuando forma parte de tu ciclo educativo será porque se considera importante.

-¡No pretendas compararla con el cálculo, las ciencias naturales o el lenguaje!

-¿Por qué no?

-En una asignatura se te enseña el saber adquirido a lo largo del tiempo. Cada rama de la ciencia, incluso de las artes, es una materia concreta y definida dentro de la jerarquía del conocimiento. El propósito de cualquier plan académico de estudios ha de ser enseñar de lo real y cierto; el saber consolidado. Nunca lo ambiguo o susceptible de interpretación subjetiva.

-Así fue hasta hace pocos ciclos. Sin embargo la sociedad se ha vuelto tan dinámica y compleja que ya no basta con memorizar los datos. No es suficiente con fijar el saber en el cerebro.

-¡Es increíble! ¡Mi padre, que debería ser modelo de madurez, defiende la cultura derrotada por la imaginación!

-¡No! ¡Yo justifico la cultura enriquecida por la reflexión! Además, tengo entendido que en análisis de realidades también se respetan un conjunto de preceptos y reglas básicas.

-¡Absurdo! ¡Es una excusa para privarme de mis vacaciones en Luna Park!

-No, hijo. Tú defiendes la memoria muerta y yo, por el contrario, soy partidario de la memoria viva. Dentro de escasas generaciones ya no será necesario retener la cultura en el cerebro. Gracias a los recientes avances en miniaturización cualquier ciudadano podrá disponer inmediatamente de ella e, incluso, llevarla en el bolsillo.

»La Era de la Cultura ya ha pasado, el conocimiento tecnológico ha sido conquistado y ampliamente superado; igual que también se dejó atrás la Era de la Naturaleza en los albores de la civilización. Hoy en día los problemas y desafíos del mundo son de carácter político. Se ha de educar al ciudadano en los usos razonados de los avances científicos -las actuales formas del saber- y en la evaluación de las repercusiones posteriores. Las nuevas generaciones debéis de aprender a tomar decisiones en esta nueva etapa, la Era de la Política.

-Análisis de realidades no me enseña nada. Lo que hacemos es inventar narraciones coherentes de anticipación sobre el futuro previsible. Lo cual representa una anticipación sobre la propia anticipación: una anticipación de segundo grado, con infinitas variables e incógnitas y completamente desligada de la realidad. ¡El futuro es imprevisible! ¡Cualquier perspectiva es borrosa!

-Te preparan para asumir los cambios, hijo. Se te enseña a tomar decisiones favorables. Te hacen reflexionar sobre las repercusiones posibles de cada acción. Cómo será el mañana, según el camino que tomemos hoy. Vivimos en una sociedad de permanente evolución y cambio. Hemos de enseñaros a adaptaros lo más rápidamente y acertadamente posible. Lo que en la escuela es una simple actividad extraescolar sin repercusiones, en el vivir cotidiano se vuelve irremediable. Una decisión desafortunada raras veces se puede compensar.

-Al ciudadano se le instruye accediendo a la cultura. Las formas del saber te conceden la independencia intelectual.

-No es suficiente. La memoria muerta sólo tendría cabida en una sociedad finita y estancada, pero la historia siempre está abierta. El futuro es susceptible de ser cambiado en cada momento.

-No puedo creer que Lendo, mi compañero de clase, vea Luna Park porque imaginó una especie humana modificada artificialmente para vivir en el inhóspito planeta Venus. ¡Y yo que he aprobado todas las asignaturas científicas, que sólo he suspendido Análisis de realidades, habré de renunciar a mis vacaciones!

-La adaptación de la humanidad a nuevos ambientes devenió en una ciencia precisa, se llamaba «pantropía». Tu compañero razonó muy acertadamente las modificaciones corporales.

-¡No es justo! Lo podría entender... si fuésemos humanos.


Claudio Landete Anaya,
Mataró, España (año 2000)


- CRONOMETRAJES -


Permanezcan atentos a sus pantallas, a continuación les ofrecemos la rueda de prensa convocada por Diana Ostrowski, oficial científico de Solar Fields Corporation:

-Supongo que prácticamente nadie nos acusará por condenar, ya en estos momentos y según mis datos, a casi medio universo, a una muerte... ¿anticipada?. Sí, creo que es la palabra más adecuada.

Murmullos

-¿Podría explicarse más claramente por favor?. Nos parece extraño que convoque a los medios de comunicación, para efectuar esas afirmaciones exigían los presentes.

-Como ya saben, mi empresa monopoliza ,por desgracia, el sector de alimentación con una cuota de mercado superior al sesenta por ciento. La mayor parte de las cosechas provienen de planetas situados fuera de la Vía Láctea. Como comprenderán todo asentamiento en tierra extraña conlleva dificultades. Hay que adaptarse a las condiciones de cada planeta, colonizarlo y explotar su potencial, ya sea: minero, acuífero, energético o agrícola.

Aquella voz, premeditadamente tranquila, melodiosamente suave, escondía el más estremecedor de los secretos.

-No existen dos mundo iguales: cada uno dispone de estaciones, condiciones climáticas propias, únicas, derivadas de sus movimientos rotacionales y traslaciones; sin tener ya en cuenta la composición del suelo. El problema de Solar Fields Corporation era crear, mediante ingeniería genética, cereales aptos para las colonias agrícolas, con unas pautas de crecimiento impensables, casi ilógicas, según el suelo planetario receptor.

»Concretamente me acuerdo que en el planeta Antar se recolectaban hasta dieciocho cosechas en un período de tiempo equivalente a un año terráqueo. Era un récord insuperable para el resto de empresas alimenticias.

-¿Qué tienen que ver estos detalles sobre producción, con asesinar a medio universo? - increpó una de las reporteras con menos paciencia . ¿Acaso utilizaron sustancias prohibidas por el Comité Sanitario?

-No. Fuimos inconscientes, pero dentro de la legalidad vigente. Les he convocado porque ya conocemos las repercusiones de esta superproducción. No mejoramos las semillas. Alteramos la relación cronológica de los vegetales respecto del entorno; cosa muy dispar. Lo primero que aprende un científico es que la naturaleza no es tan sencilla como creemos. Existen múltiples, miríadas de interrelaciones ocultas. Sólo descubrimos algunas. Solar Fields Corporation aceleró el reloj biológico de las plantas.

-No la entendemos -era la frase más repetida por el improvisado auditorio y los espectadores que sintonizaban aquella conferencia.

-Verán, el tiempo, es un factor permanente en nuestra realidad. Pero al ser intangible se mide subjetivamente, según la perspectiva relativa del observador. Esto nos origina un error sistemático y provoca que las teorías sobre este campo sean imprecisas. Hace milenios que imaginamos el tiempo como una dimensión homogénea: lineal o cíclica. Aunque no puedo exponerles infaliblemente la corriente temporal, sí dispongo ,después de la catástrofe que ustedes ignoran, de un modelo teórico representativo.

»Que la duración del ciclo vital de cada especie orgánica sea distinta, indica que existen infinitas líneas o corrientes temporales. La realidad conocida se asemejaría a un imán rodeado por líneas de fuerza magnéticas. Cada sujeto de una especie nace, se desarrolla y muere dentro de los límites de su digamos... órbita cronológica. Las criaturas más longevas, estarían en las órbitas más externas.

»Nunca sospechamos que nos nutríamos con alimentos temporalmente acelerados, rompiéndose el equilibrio que manteníamos con los ciclos u órbitas inferiores, acercándonos a ellas. Delante de mí dispongo de datos empíricos, estadísticas que demuestran que la tasa de mortalidad se ha quintuplicado en una década. Y como por razones morales, hasta la madurez no se permiten las relaciones sexuales, se ha desnivelado peligrosamente el control demográfico por falta de nacimientos. Estamos al borde de la extinción. Me repito a mí misma que las personas fallecidas simplemente han vivido más deprisa; pero no menos. Sin embargo, me siento como una asesina.

El caos reinó en la sala de comunicación: desmayos, insultos y gritos histéricos de aquellos que se creen condenados. Entre la irregular masa vociferante, se oyó la voz de la esperanza:

-¿Habrá alguna forma de revertir esta tragedia?

-Sí, pero si estamos en los cierto: media humanidad está condenada, incluso abandonando en este momento su actual dieta cronológicamente acelerada, por una cuestión de pura y simple inercia temporal.

0, 1, 2, 5, 26, 677, 458330, ...


Claudio Landete Anaya
Mataró, España (año 1994)


- ANTIMATERIA -


El silencio se hizo en el Centro de Escucha, presagiando el súbito y trágico fin para el vehículo de exploración y el valiente piloto que lo tripulaba. Los indicadores permanecían mudos y los sensores ciegos. Absoluta ausencia de datos desde hacía ya un eterno ciclo-tiempo.

[]Seguid buscando en todas las frecuencias cualquier posible señal proveniente de la burbuja. Quizás sólo estamos ante un problema pasajero y no ha peligrado la integridad del artilugio - comentó K''arpa al resto de técnicos, aunque sabía que era inútil aferrarse a la esperanza.

T''rucha, el consejero científico, avanzaba impaciente. Dejó atrás los habitáculos verdeazulados, atravesando multitud de instalaciones que contenían las más avanzadas maquinarias construidas por la incipiente civilización D''eltebr'e. Venía a recabar más información del máximo responsable del Centro de Escucha. K''arpa lo vio venir y en seguida le puso en antecendentes.

[]Damos por perdidos tanto al vehículo de exploración como al piloto -resumió K''arpa.

[]¿Cuándo cesó de emitir? ¿Cuando se recibió el último g''lu-g''lu?

[]El último registro de frecuencia fue 15:02:80:32 AMSE. No sabemos nada desde hace un ciclo-tiempo.

[]Entonces... la burbuja... -insinuó el consejero científico.

[]No hay indicios de explosión. Aunque tampoco detectamos vibraciones de posición, ni niveles de sacudida, ni el menor índice de flujo. Nada. Absolutamente nada.

[]Entiendo -expresó T''rucha.

[]La detección de ondas es una función decreciente, inversamente proporcional a la distancia. A lo mejor nuestros instrumentos no han detectado ni posición ni explosión porque la burbuja se ha desplazado muy lejos, más allá del umbral de detección -argumentó K''arpa.

[]Quizás fue succionada y atravesó la Zona Intermedia a mucha velocidad.

[]Hemos perdido cinco vehículos burbuja, con sus correspondientes tripulantes en este experimento maldito. Aquí y ahora debe terminar este derroche de vidas y recursos. Cinco acuonautas muertos por investigar la Zona Intermedia -concluyó el consejero científico.

[]Sabias palabras, a la luz de los hechos. Hemos de olvidar definitivamente los sueños de expansión, de colonizar nuevos territorios, de viajar más allá de las fronteras naturales de nuestro mundo - confirmó a su vez, K''arpa.

[]Hay que rendirse ante la evidencia. Más allá de la Zona Intermedia sólo nos espera la muerte. Se cancela esta misión... para siempre.

[]La Teoría de la Antimateria formulada por nuestros pensadores es forzosamente correcta. Un universo de antimateria se extiende poco más allá de nuestras fronteras. Un océano de antipartículas portadoras de muerte y destrucción, en cuanto entran en contacto con la materia que proviene de nuestro universo.

[]Materia y antimateria. Sustancias opuestas que se anulan mutuamente. No cabe otra explicación -razonó T''rucha.

[]Cinco acuonautas muertos. Experimento maldito - expresó K''arpa.


Y como viene siendo habitual en todas las criaturas de agua dulce, la incipiente civilización D''eltebr'e nunca conquistó las corrientes marinas y quedó reducida en sus colonias fluviales, a causa de un error en su método científico. La Teoría de la Antimateria parecía coherente para explicar las desapariciones acaecidas en la Zona Intermedia y fue formulada antes, abortando cualquier intento posterior de conquistar los océanos y de desarrollar otros conceptos tales como: concentración de sales, membranas o presión osmótica.

El momento en que se produce un descubrimiento científico o en que se formula una teoría, ya sea cierta o errónea, condiciona en gran medida toda la secuencia posterior de investigación y de avance cultural.
Y como viene siendo habitual en todas las criaturas de agua dulce... confundieron las sales del mar con las temidas antipartículas.


Claudio Landete Anaya
Mataró, España (año 1.997)


- CUESTIÓN DE FE -


En el dilatado historial profesional de Eliot Cavalieri -un craso letrado de ascendencia latina, tan afamado como miope-, nunca se había presentado un caso tan inusitado como el que estudiaba en aquellos momentos.

Eran las dos de la madrugada cuando abrió por enésima vez el abultado expediente; indagando una argucia legal, alguna artimaña en la que ampararse y preparar una apelación lo suficientemente sólida. Ya que en la primera vista, su defendido fue considerado culpable. No deseaba la absolución de su cliente por una mera cuestión de orgullo. El proceso era inusual y el crimen prácticamente irrepetible. Su inquietud se debía, más bien, a la excesiva responsabilidad que suponía sentar jurisprudencia y que las acciones que emprendiera, acertadas o no, serían objeto de venideros y minuciosos análisis.

Sumario 203 / 3017
El Estado, en representación de las deidades monoteístas,
contra Gregory Holden Benes.


ANTECEDENTES DE HECHO

PRIMERO.- La parte dispositiva de la sentencia es del tenor literal siguiente: "FALLO: SE CONDENA A GREGORY HOLDEN BENES de una falta de lesiones, con resultado de homicidio involuntario en la persona de la deidad conocida como KARDAGON, a la pena de reclusión carcelaria por tiempo indefinido".

SEGUNDO.- Contra la anterior sentencia cabe la interposición de recurso de apelación, que en caso de cumplir las exigencias legales, será admitido y tramitado por el juzgado instructor.

TERCERO.- En el presente juicio se han observado y cumplido las prescripciones reglamentarias.

FUNDAMENTOS DE DERECHO

Gregory Holden Benes era el último practicante del culto al dios primigenio Kardagon, según reflejaba el censo de creyentes del año 3017. Con motivo de una crisis personal, decidió renegar de sus creencias y, buscando un nuevo sentido de la vida, ingresó en la Iglesia de la Aleatoriedad. La cual preconiza que todo suceso acaecido en el universo, se debe exclusivamente a las corrientes de probabilidad. Su doctrina consiste en estudiar la forma de influir favorablemente en el destino. En lugar de credos, santos y profetas, ofrece teorías matemáticas.

PRIMERO.- Se plantean dos motivos jurídicamente trascendentes. De una parte, el acusado antes de la iniciación a esta reciente religión, hizo caso omiso a los sucesivos emplazamientos que le entregaron varios agentes judiciales; para que reconsiderase su decisión en un amistoso acto de reconciliación con la divinidad conocida como Kardagon.

SEGUNDO.- Mayor acogimiento debe hacerse al hecho de que el condenado fue advertido repetidamente sobre las nefastas repercusiones de su determinación, pues las deidades necesitan ser adoradas para sobrevivir. La plegaria o la meditación no sirven exclusivamente para acercarse a los seres Omniscientes, sino que constituyen la esencia sobrehumana que los mantiene en nuestra realidad. Sin adoradores la divinidad se descorporeiza; carece de razón de ser en el esquema cósmico. A lo que el acusado no prestó la obediencia debida, incluso apercibiéndole de que sería declarado en rebeldía. Desde que el culto a Kardagon ha desaparecido, se aprecian anomalías astronómicas y los científicos prevén una cadena de cataclismos: los últimos estertores del dios moribundo.

TERCERO.- Procede declarar de oficio las costas del proceso.



Mientras se calaba las gafas, en el cerebro de aquel letrado -de aspecto más bien descuidado-, un pensamiento germinal se asentaba firmemente. Su buen hacer le proporcionó un merecido reconocimiento por parte de sus colegas. Aunque no repercutió nunca en una clara mejora de calidad de vida. ¿Por qué preocuparse por normas irrelevantes cuando, en verdad, había encontrado un método simple y eficaz para extorsionar al mismo cosmos?.
Hablaría largo y tendido con su defendido. Le asesoraría. Una deidad moribunda era una oportunidad, un negocio floreciente para ser aprovechado diligentemente. Antes de la sufrida, y previsiblemente larga reconciliación espiritual de Gregory Holden Benes, muchos bolsillos verterían generosos donativos. Obviamente, una persona instruida y. preferiblemente, versada en leyes debería de administrarlos. Mientras abandonaba el despacho, levantó la mirada hacia el cielo estrellado y sonrió con malicia. A la par que se frotaba codiciosamente las manos.

Claudio Landete Anaya,
Mataró, España (año 1994)


- FANTASMAS CIBERNÉTICOS -

-Lo peor son las dudas. Es tan difícil tomar decisiones. Hay tantas posibilidades y es tan doloroso evaluarlas todas, me asaltan y golpean mi mente. Me ahogo en un mar infinito de interrogantes.

-¿Y las drogas?

-Cada vez necesito más. Solamente disminuyen los temblores y el sudor. Los dolores permanecen, ¡y son tan intensos!, pero lo peor son las dudas. Quiero que me operen. ¿Cómo seré después?

-Distinto.

-¿Mejor?

-Distinto.

-¿Y las dudas?

-Otro decidirá por ti. Dejarás de ser vulnerable a las emociones. Serás, digamos... frío.

-El proceso es doloroso, ¿verdad?

-La intervención preliminar es sencilla. El implante cerebral se coloca en la base del cráneo. Contiene los inhibidores de conducta y la programación que se considere pertinente. En la segunda operación, más larga, se acopla el exoesqueleto. Es la parte más compleja. No sufrirás y, cuando despiertes, verás la vida de otra forma, con una nueva perspectiva, con otros ojos.

-¡Ah!, con ojos de robot.

-No. Pensarás con cierto grado de autonomía, sin problemas de conciencia; mientras tus pensamientos estén permitidos por la programación. No hay lugar para razonamientos no deseables. Dispondrás de un número limitado de opciones, previamente impuestas, y podrás escoger una de ellas; mientras no recibas una orden concreta por parte de un superior. Entonces él decidirá por ti y solamente obedecerás. Perderás la personalidad y el proceso es irreversible. ¿Estás dispuesto?

-No sé... ¡si pudiera ordenar mis sentimientos! ¿Hay otros, verdad?

-Sí, varias personas con trastornos psíquicos optaron por la "conversión". Ahora son productivos, sin conflictos morales, sin caos interno, ni dudas, ni deseos martirizantes.

-Ironías del destino, nosotros... los débiles, que carecemos de la facultad de adaptarnos, que nos es imposible dirigir nuestras vidas, somos capaces de este sacrificio para eludir esa responsabilidad, que no nos deja vivir. Hay tantos caminos, tantas intersecciones, tantas opciones...

-Si te sometes a la conversión, cuando seas un cyborg, las inquietudes y la multiplicidad de alternativas desaparecerán. A cambio tendrás paz, paz interior. Suena desagradable, pero tentador.

-¿Por qué recurren a nosotros, a los neuróticos?

-Al principio se convirtieron elementos mentalmente saludables, pero se resistían a la programación. El organismo cibernético es viable si el sujeto está predispuesto al sometimiento. La conversión cerebral fracasa ante una personalidad perfectamente desarrollada, que quiere y puede ser dueña de todos sus actos. Serías un modelo TP-9000 de la octava generación, el más sofisticado actualmente, inmune al sufrimiento físico y psíquico. Las terminaciones nerviosas, que transmiten el dolor al cerebro, son aisladas en la médula espinal. No tendrías conflictos psíquicos gracias al implante y tampoco existe la posibilidad de sufrimiento somático a causa de la ablación nerviosa.

-Creo... que lo haré. ¡Sí, lo haré!

-Entonces prepararemos el quirófano del nivel siete. Iniciaremos la conversión dentro de treinta y seis horas, si no dispones nada en contra. ¿Qué harás hasta entonces?

-No sé.

Claudio Landete Anaya,
Mataró, España (año 1993)


- UNIVERSOS CONVERGENTES -


-¿Por qué he de ser yo el elegido? ¡Ya sabes cuál es mi opinión respecto a la especie alienígena de los Inventores! -dijo Joseph Conrad.

-Olvida tus prejuicios. Quiero que investigues este descubrimiento. Necesitamos saber si el portal interdimensional sigue funcionando -pidió Philip Davidson, Director del Consejo Astrofísico.

-Ninguno de los artefactos abandonados por los Inventores funciona con un nivel aceptable de operatividad. Los componentes se han deteriorado, en la mayoría de los casos; y en los otros, sencillamente, eran máquinas imperfectas desde su misma concepción. Hay muchas incógnitas relativas a la desaparecida raza alienígena de los Inventores. Sólo un factor se repite invariablemente: sus máquinas son imperfectas.

-Sabemos que algunas de las respuestas están en el Artefacto Umbral -apuntó el Director.

-Es una treta para convencerme -acusó Joseph.

-Los jeroglíficos encontrados en los alrededores del Artefacto Umbral nos han desvelado que esta especie no se ha extinguido, sino que realizó una peregrinación hasta la puerta interdimensional. Se transportaron a otro universo.

-¿Qué más habéis descubierto, Philip?

-El Artefacto Umbral está situado sobre una singularidad astronómica, una anomalía natural del continuum espacio-tiempo. Disponemos de suficientes elementos de juicio para afirmar que la dimensión de destino es lo que se llama un universo pequeño, una región del cosmos que tiende a separarse de nuestro universo. Los Inventores daban por supuesto que el plano de destino ya se había disgregado en su totalidad de nuestro cosmos.

-¡Un universo divergente! -ratificó Joseph con sus propios términos.

-Sí, los universos pequeños también se podrían denominar de esa forma, divergentes. Es muy posible que esas regiones del espacio se reintegren en algún otro punto. No puedo explicarte más, a no ser que aceptes la misión. Estos son los datos que en estos momentos conocemos, según los jeroglíficos estudiados:

1.- El Artefacto Umbral es una puerta interdimensional.
2.- La especie de los Inventores no se extinguió, emigró a otro universo.
3.- Si queremos más respuestas, alguien deberá ir a buscarlas.

Antes de aceptar, Joseph Conrad hizo una última pregunta:

-¿No ha vuelto nunca ni uno solo de los Inventores?

-No. Creemos que el universo pequeño posee un estado energético distinto al nuestro. El plano de destino es muy diferente, por ello lo consideraban algo así como otra dimensión. Aunque en términos científicos tal denominación no sería completamente exacta. La migración de los Inventores respondió a razones espirituales. La puerta interdimensional conduce hasta lo que podríamos llamar... el paraíso, siempre según los jeroglíficos descifrados en el Artefacto Umbral. Esto explicaría porqué nunca hemos podido entrar en contacto con estos extraterrestres y porqué sólo conocemos sus creaciones -expuso el Director del Consejo Astrofísico.

-¡Cuenta conmigo!¡Me has convencido!¡ Descubriré las respuestas! -dijo un Joseph Conrad animado por el desafío de aquella aventura.



«Quién lo hubiera pensado de los Inventores. Finalmente, no eran unos chapuceros cósmicos. Los artefactos encontrados hasta la fecha debieron de ser chatarra averiada y en desuso que dejaron abandonada en su peregrinación galáctica. Nunca hubiera imaginado que poseían la tecnología necesaria para alinear correctamente ambos planos y transportarse a parcelas ignotas del cosmos». Éste fue el último pensamiento del valiente Joseph, antes de atravesar el portal entre un crepitar de energía, emerger al plano de destino y precipitarse a una caída de 12.000 metros.

Antes de morir conoció todas las respuestas:

1.- Los Inventores nunca alinearon correctamente los planos de origen y destino.
2.- Los Inventores sí eran una raza extinguida.
3.- Los conceptos dimensión y paraíso no son iguales para todas las criaturas.


Claudio Landete Anaya,
Mataró, España (año 1995)


- HOMO INMORTALIS -


Dhulse alzó la cabeza del enemigo recién vencido y las gradas rugieron aclamando al triunfador. La totalidad de los espectadores eran homo sapiens. Rara vez se encontraba un homo inmortalis fuera de la arena. Su condición de seres cuasieternos les había convertido en los gladiadores del futuro. Inmunes al dolor físico, sólo encontraban la muerte si se desmembraba su cuerpo más allá de los límites habituales de regeneración. A partir de una mutilación de tercer grado ya se puede decir que un homo inmortalis está herido de muerte.

Múltiples lesiones, fatales de necesidad en un hombre normal, salpicaban el poderoso torso de Dhulse, allí donde otros adversarios le habían alcanzado con sus armas. El inmortal esperó paciente que los jueces de pista declarasen la muerte del contrincante cuya cabeza sostenía en la mano. Un gesto de asentimiento por parte de los jueces dio por concluido el combate. Sólo faltaba que el triunfador recibiera el premio.

La mujer, de nombre Reya, era portadora de una belleza exquisita y se arrodilló ante quien sería su amo en las próximas lunas. Por poseer aquella piel pálida y suave dos homo inmortalis habían luchado sin tregua ni cuartel.
Desde que existe la vida, las hembras siempre han sido el privilegio de los campeones.


2

El temor acompañó a Reya durante varios días. Pero Dhulse no hizo ademán de forzarla en ningún momento. El gladiador no mostró ni impaciencia ni brusquedad alguna por disfrutar de sus encantos de mujer. Y cuando ella se encargaba del aseo personal del eterno, no se recreaba en la caricia de sus músculos. Reya conocía las leyendas sobre los seres eternos; se transmitían de padres a hijos junto con las pertenencias familiares. Eran muchos los pecados cometidos por los Homo inmortalis, pero el peor era la soberbia. Se alzaron sobre las demás especies del reino animal: controlaron y doblegaron a la evolución.

Quizá no hubo tal prepotencia al principio. Quizá fue meramente el temor a la muerte que está presente en cualquier ser vivo. Sea como fuese, el homo inmortalis había sido el fruto final de una serie de mutaciones que alteraron ciertas parcelas de la humanidad a nivel celular, concediéndoles grandes semejanzas con el reino de los vegetales. El homo inmortalis es una curiosa variedad de hombre-planta.

La diferencia fundamental entre una célula animal y otra vegetal, es que las plantas poseen una pared vegetal, una cubierta gruesa que envuelve a la célula y le concede mayor consistencia. Reya desconocía los detalles exactos de aquella mutación. Sólo sabía que la nueva seudopared celular disponía de una base celulósica como elemento constituyente, un glúcido semejante al almidón de las ropas. Los hombres-planta gozaron de una mayor esperanza de vida al ralentizarse su metabolismo y la estructura corporal resultó fortalecida debido al mayor peso molecular de las nuevas células constituyentes. Sus movimientos también se ralentizaron y en cuanto a los sentimientos... nadie sabe exactamente si los mantienen todavía o si los perdieron a causa de tales alteraciones.


3

Reya adivinó que sería esa madrugada. Lo vio en los ojos del inmortal. Las cuencas, ausentes, siempre faltas de expresión, le devolvieron una mirada consumida por la pasión y el deseo. La mujer, sabiendo que en breve debería entregarse a su amo, repasó con detalle al ser que pronto la reclamaría; al cuerpo alienado que, aunque hermoso, le producía un sentimiento de repulsa rayano en el miedo más absoluto.

Dhulse estaba transfigurado, parecía un dios al poseer lo mejor de dos reinos biológicos. Su cuerpo era una gran figura, de tal poder y belleza física como nunca se imaginó que pudiera existir. La piel coloreada en ricas tonalidades no hacía sino mostrar los variados pigmentos que salpicaban su constitución. De todos los órganos de relación surgían unas perforaciones filiformes que eran la muestra visible de que nuevos orgánulos permitían el intercambio de sustancias entre el exterior y las células seudovegetales.

Mostrando una impaciencia desconocida, el eterno llamó a la hembra y con sus dedos laminados señaló la parte de Reya que esperaba disfrutar con ansia y deleite en aquella noche. Posiblemente, esa muestra de pasión desmedida era el último rasgo de humanidad que anidaba en Dhulse. La búsqueda del placer era un vestigio que perduraba en aquel ser transfigurado. Un reflejo que delataba su origen animal.

La hembra, tímidamente al principio, se dispuso a darle placer al inmortal. Ella, suavemente, empezó a... cantar.


Claudio Landete Anaya;
Mataró, España (año 2.001)





- NUNCA HAS EXISTIDO -

Jeff Machen necesitó entrar en cuatro bares para encontrar al compañero huído. Se le acercó cauto, como quien se cuela en una fiesta sin haber sido invitado. La cantina era acogedora, imitando el ambiente colonial de los antiguos bares irlandeses, con el mostrador y mesas de obligada madera color cerezo. Michael Guillot tardó en percatarse de la nueva presencia que se había sentado en el tabuerete adjunto.

-Déjame emborrachar el fracaso -dijo al final Michael.

-No debes culparte por lo sucedido.

-¿No?¿Cuánto dinero hemos perdido?

-Contando el préstamo: medio millón de créditos -respondió con aire apagado Jeff Machen.

-¿Y cómo vamos a devolverlo?
-No lo sé todavía.

-Otra copa camarero -pidió Michael-. Te invito, compañero de desventuras. ¿Qué quieres tomar?

Jeff Machen declinó la oferta.

-Vamos. Nadie podía predecir que la retrocámara y el psicoreproductor serían un fracaso. Otros muchos sistemas de registro se han comercializado con anterioridad y se han mostrado como negocios lucrativos.

-Pero nunca con tecnología psiquica -contradijo Michael y después tomó un nuevo trago.

-No es cierto. Hace años que se emiten los psicoprogramas en la Red de Telecomunicación Psíquica.

-Eso nos engañó. Los psicoprogramas no constituyen recuerdos básicos y tampoco los afectan en esa medida. Los psicoprogramas, a pesar de toda la parafernalia de ser espectáculos temporalmente comprimidos y de su novedosa tecnología, en el fondo son como llover sobre mojado dentro de las estructuras del cerebro. Ni las estructuras primarias ni las secundarias peligran o son cuestionadas -dijo Michael.

-Ahora lo sabemos. Nivel básico o primario es la comprensión elemental y la actividad psicomotora. El nivel secundario conforma la identidad y la personalidad. Ambas facetas formarían la estructura endógena o interna. En el grado terciario y sucesivos es donde interrelaciona el ocio psiquico y el entorno, o sea: facetas exógenas o externas que no cuestionan la identidad del individuo -matizó Jeff.

-La retrocámara iba a constituir el más novedoso sistema de registro. Una grabadora miniaturizada que utilizaría el propio sistema de visión y escucha del ojo y del oído humano para obtener las imágenes y los sonidos, junto con un psicoreproductor que permitiría a los consumidores también volcar las grabaciones en el cerebro para recordar sin ningún tipo de merma por el paso del tiempo, como sí sucede en el proceso mental.

-Vuelva a rememorar lo que realmente sucedió, rezaba la publicidad -apuntó un Jeff Machen que finalmente se animó a consumir.

-Ahí radicaba el gran error. El cerebro humano no retiene la información tal cual sucedió. La memoria no es una grabación fidedigna de los hechos. Y al recordar, en realidad, estamos organizando de nuevo, inventando nuestras recreaciones del pasado. En verdad los recuerdos son historias que cambian cada vez que nos las contamos a nosotros mismos, dependiendo del estado de ánimo en cada momento y de otros múltiples factores: emotividad, sinceridad del sujeto consigo, grado de sugestión... Cuantas más veces recordamos un suceso, más se está olvidando porque mayor es el número de reconstrucciones.

-Sí, cuando un recuerdo vuelve a la consciencia es lábil y modificable, susceptible de influencias y de cambios. Y ése ha sido el gran dilema que han provocado la retrocámara y el psicoreproductor. ¿Qué sucedería si inundas el cerebro con estímulos que te hacen dudar de tu pasado? Pues que estás cuestionando el proceso de reconstrucción de tus recuerdos. Ni más ni menos que torpedear tu concepción de la realidad.

-Y lo que era una aplicación de ocio, una simple grabadora de imágenes y sonido, en realidad se convierte en un atentado contra la mente porque la demuestra frágil y repleta de errores -apuntó Michael Guillot, apurando la cerveza.

-La identidad humana se conforma entre ilusiones, distorsiones de la realidad, confusiones... en fin toda una amalgama de codificaciones deficientes o subjetivas. Justo todo lo contrario de lo que necesitamos creer: que nos sustentamos en estructuras firmes y veraces -concluyó Jeff.

-Pero eso no es lo peor -dijo Michael con varias lágrimas amenazando por desprenderse de sus párpados-. Lo peor es que nunca recordaremos este momento como lo que fue. Nunca existirá en nuestros recuerdos esta conversación tal cual ha sido.

-Y nuestros años de amistad desde los tiempos de la facultad...

-Tampoco se salvarán. Somo criaturas imperfectas que nunca han existido, por lo menos tal como lo recordarán -concluyó Michael.


Claudio Landete Anaya;
Mataró, España (año 2.000)